Dirección Estratégica

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Dirección Estratégica

Cuando se dirige una empresa, una de las tareas fundamentales es saber hacia dónde ir y eso depende de la posición que esta tenga en el mercado. Al mismo tiempo, también depende de los factores externos que puedan favorecerla en ese objetivo.

En este sentido, un elemento clave en la dirección estratégica es movilizar personas y recursos, hacer que las cosas ocurran, generar acción al interior de la organización. Cuando una persona es capaz de movilizar, entonces podrá plantearse cualquier objetivo y encausar sus recursos hacia él.

Dirección y análisis de la empresa

La habilidad para diagnosticar es imprescindible en una dirección estratégica. Resulta básico para cualquier gerente plantear diversas preguntas y encontrar respuestas. Algunas de estas cuestiones son:

  • ¿En qué nos está yendo mejor?
  • ¿Cuál está siendo nuestra mayor debilidad?
  • ¿Qué necesitamos para mejorar?
  • ¿Qué oportunidades de negocio hay en el mercado?
  • ¿Cuál es nuestra posición en el mercado?

Estas preguntas son básicas para cualquier gerente, que deberá buscar respuestas en los indicadores que tenga disponibles para su control. A partir de ello, puede comenzar a definir cuál será el desafío que llevará adelante y establecer los ejes estratégicos de acción.

Por otra parte, el factor del entorno es extremadamente importante, por lo que la gerencia deberá estar en permanente estudio de lo que ocurre en el país y su sector productivo. Para esto es recomendable leer la prensa ordinaria y financiera, visitar sitios web de la bolsa de valores,  bancos centrales, tesorerías fiscales, o como se denomine en su país de origen a las instituciones relacionadas con el tipo de cambio, los impuestos y precios. Esto permitirá adelantarse y prever ciertas situaciones que podrían afectar a la empresa.

Dirección estratégica y sus objetivos

Es habitual que en el fervor de la gestión exitosa se planteen objetivos extremadamente desafiantes. Para evitarlo, no se debe olvidar que existen recursos y capacidades limitados para llevarlos a cabo. Por ello, no sería conveniente lograr un objetivo con el costo de tener a todo el equipo de personas con estrés laboral, gastando recursos que no están disponibles o generando un endeudamiento innecesario.

Es por eso, que la relación de objetivos-plazos debe ser consecuente con la capacidad productiva de la organización, poniendo hincapié en los puntos que se establecieron como prioritarios. Esto en definitiva, guiará el rumbo de la organización hacia el cumplimiento de lo que la dirección determinó como objetivo, misión y visión. En definitiva, resulta esencial que la dirección estratégica tenga en cuenta todos estos factores.

Evolución de la historia empresarial en cuanto a sus objetivos

En el libro, Dirección Estratégica para Organizaciones Inteligentes, se hace un análisis sobre el progreso en las perspectivas estratégicas de las organizaciones, destacando que se ha pasado desde una visión más funcional que tenía como propósito cumplir con los presupuestos, hasta uno basado en crear el futuro, que tiene argumentos mucho más abstractos, como generar ventajas competitivas y planeamiento creativo y flexible.

Estos últimos desafíos han supuesto la creación de diversos métodos para dirigir la estrategia, tales como el control de gestión, el cuadro de mando integral o el mapa estratégico. Ninguno es garantía de una gestión exitosa, puesto que la correcta toma de decisiones es complementaria con las herramientas de planificación en la gestión.

Asimismo, es importante que cualquiera sea el método que se tome para planificar y dirigir estratégicamente una organización, este debe ser bien implementado y para esto es importante la coherencia entre el mapa estratégico y las decisiones que se tomen en el día a día, porque si se diseña un mapa y finalmente las decisiones se toman en relación con factores ajenos a él, entonces no tiene sentido construirlo.

En síntesis, una dirección estratégica debe ser la mezcla de conocimiento del entorno, una gestión planificada, organizada, clara y responsable con sus recursos, al mismo tiempo que asertiva respecto a lo que la empresa debe mejorar para aumentar su capacidad competitiva en el mercado y lograr resultados de excelencia.

El posicionamiento competitivo de una empresa requiere que la dirección recaiga en manos de profesionales con una impecable preparación en gestión empresarial, en aspectos como recursos humanos, marketing, dirección estratégica, comercial, sistemas de información, finanzas, entre otros.

La Maestría en  Alta Dirección de Empresas es uno de los programas MBA del Centro Europeo de Postgrado (CEUPE) es de carácter multidisciplinar más completos y competitivos del mercado internacional. Está diseñado e impartido por un claustro de profesionales y doctores de universidad cuya misión es capacitar a sus alumnos, de forma práctica, en las más recientes y novedosas técnicas de gestión y administración de empresas, así como a desempeñar funciones de dirección empresarial en un mercado cambiante y competitivo, en el que hay que  enfatizar el pensamiento crítico y estratégico, las habilidades directivas y la ética empresarial.

Esta maestría ofrece una formación completa y práctica orientada a la dirección de empresas, combinando asignaturas de los diferentes departamentos de dirección y toma de decisiones de la empresa, marketing, Ventas, Negocios, Dirección Estratégica, Innovación, Finanzas, Recursos Humanos, Producción y Procesos, y se articula a través del conocido Método del Caso para aplicar de forma directa dichos conocimientos a través de la resolución de realidades empresariales de diferentes sectores, mercados y tamaños.

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Viernes, 02 Diciembre 2022